De vuelta de la Última Posada

Otro año más, otra jornada más. Como siempre, la Última Posada ha sido excelente: cuatro días de juegos, partidas y cachondeo, con ocasionales momentos de ‘no-doy-abasto-en-turno-de-consigna’, y el pequeño punto negativo de haber estado aquejado de una dolencia estomacal que me tenía como los mirlos, soltando lastre cada hora donde me pillase el apretón. Claro, para otros eso puede resultar algo incómodo, pero para mí el verme privado del placer de la carne de venado del restaurante de enfrente, o de las pizzas de casa Bruno ya que hacemos repaso, representa un pequeño dolor en el alma difícil de quitarse de encima, snif snif…

Ya, bromas culinarias aparte. Pasemos a lo importante.

El programa AcoLITE3 ha sido… no usado. ¿Cómo? ¿Qué ha pasado? Bueno, aunque llevé el programa el Sábado, llegué a las doce o la una de la mañana; la recepción de asistentes empezó antes, y no pude enviarles una versión completa del AcoLITE3 con todas las opciones correctamente implementadas debido a causas de enfermedad (¿recordáis que antes mencioné una dolencia estomacal? Pues añadidle un trancazo griposo la semana de antes). Pero no importa, ya que el sistema de recepción funcionó correctamente aunque no fuera tan ágil como me hubiera gustado. El programa de las actividades, por el contrario, ha vuelto a estar a la altura de las expectativas agilizando la búsqueda, impresión y generación de nuevas actividades. Me sorprende bastante, porque lo tuve que hacer un poco ‘a la bulla y corriendo’, como diría mi madre.

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